25 de Septiembre 2003

raros

No sé si me hace gracia o me pone nerviosa. Pero cada vez que escucho a alguien autodenominarse "freak", pienso en que si Todd Browning levantara la cabeza, no dudaría en darles una estruendosa patada en el trasero. Y yo le daría la razón. "Yo soy un freak", a lo que yo respondería "tú lo que eres es un sunobruno". Te autodenominas "freak", por lo tanto, dejaré de pensar que lo eres.
Ser "freak" y decirlo está de moda. Un rasgo de impersonalidad quasiadolescente. Comprensible, pero no por ello alabable, ya que niega su propia definición, pero les da igual. Y si tantos hay, según dicen, ¿por qué no veo yo gente con dos cabezas? ¿Y mujeres barbudas? ¿Y hombres-langostino-a-la-parrilla? Lo que para algunos es una cuestión meramente accidental, otros lo convierten en asunto de Estado y objetivo principal de sus vidas. Lo siento, pero no. El hecho de que te gusten las películas de Todd Solondz (es el día de los Todd), que yo también encuentro divertidas y soy de lo más normalita, no te aleja de ser la víctima de la vida moderna que tú también eres.
Cuántos seres más comúnes que una fregona hay, que se disfrazan de raros para impresionar. Gafas de pasta, camiseta negra y ordenador en mano. Porque en la red queda tan bien como ir vestido de etiqueta a la fiesta de la Cruz Roja en Mónaco.
Y cuánto raros de verdad, escondidos en la vida común de la administración central.
En fin. Es mi opinión.

Posted by Kapt. Kurtz at 25 de Septiembre 2003 a las 09:47 AM
Comments
Post a comment